Midjourney ha lanzado recientemente una serie de nuevas funciones más “manos a la obra”: un editor externo de imágenes que permite subir imágenes para editarlas por zonas, un modo de retexturización de imágenes y un sistema de moderación V2 más preciso. A continuación, según el uso real, explico claramente cómo se usan estas nuevas funciones de Midjourney y en qué escenarios convienen.
Editor externo de imágenes: de “generar” a “editable”
Antes, si querías modificar una imagen en Midjourney, dependías más de volver a generar o de ajustes ligeros de variantes; pero el cambio clave del editor externo de imágenes es que puedes subir una imagen desde el ordenador y luego ampliar, recortar, repintar e incluso añadir o sustituir elementos en un área específica.
Esta lógica de edición sigue siendo la de “prompts de texto” en la que Midjourney destaca, pero ahora incorpora el control de selección de áreas (máscara), por lo que se parece más a convertir el “repintado local” en un flujo visual. Es ideal para necesidades frecuentes como corregir la composición, completar fondos o cambiar utilería/objetos.
Cómo usar el editor de Midjourney: tres pasos (subir—seleccionar—prompt)
En la versión web de Midjourney, tras entrar al editor, primero sube la imagen que quieres procesar; luego, con la herramienta de selección, encuadra el área que necesitas ajustar (por ejemplo, las manos de un personaje, el cielo, la zona del texto de un póster, etc.). Cuanto más precisa sea la selección, más fácil será que Midjourney modifique según tu intención sin afectar partes que no deberían tocarse.
Después, en el prompt escribe “en qué quieres que se convierta”, por ejemplo: “cambia la esquina superior derecha por un letrero de neón, con reflejos nocturnos más intensos”, y genera resultados para comparar e iterar. Midjourney permite hacer ajustes pequeños repetidos; suele ser más estable que escribir un prompt larguísimo de una sola vez.


