En los últimos meses, la Mac mini de Apple pasó de ser un ordenador de escritorio de $599 que pasaba desapercibido a convertirse en el hardware de inteligencia artificial más codiciado del mundo. El detonante de este cambio ha sido OpenClaw, una plataforma open source de agentes de IA respaldada por OpenAI. Esta plataforma aprovecha al máximo la arquitectura de memoria unificada de Apple, convirtiendo a la línea Mac en el hardware por defecto para ejecutar grandes modelos locales de IA. Tim Cook, CEO de Apple, ha advertido que la escasez de suministro de Mac mini y Mac Studio podría prolongarse «varios meses» debido a que la demanda impulsada por la IA ha superado con creces las previsiones de la compañía.
El chip M4 Ultra de Apple admite hasta 192 GB de memoria unificada, lo que permite a los desarrolladores ejecutar modelos grandes que ninguna GPU NVIDIA de consumo (con un máximo de 32 GB de VRAM) puede procesar. El lanzamiento de OpenClaw generó un crecimiento explosivo en la demanda: los desarrolladores ya no necesitan depender de costosos clústeres de GPU en la nube para implementar y probar agentes de IA de forma local. El tamaño compacto, el bajo consumo energético y el alto ancho de banda de memoria de la Mac mini se convirtieron en ventajas decisivas, transformándola en la nueva favorita de la comunidad de desarrolladores de IA.


