Según las notas de la reunión publicadas por la Casa Blanca, el presidente de EE.UU., Donald Trump, y el presidente de China, Xi Jinping, reunidos en Pekín, subrayaron la necesidad de lograr avances en la contención del flujo de precursores de fentanilo hacia Estados Unidos, al mismo tiempo que mencionaron que China debería incrementar sus compras de productos agrícolas estadounidenses. Sin embargo, el Ministerio de Relaciones Exteriores de China declaró que "los equipos comerciales de ambos países alcanzaron resultados generales equilibrados y positivos", sin hacer mención directa a la exigencia de "compras adicionales". La parte estadounidense dio mayor peso al crecimiento de las exportaciones y a los temas de cumplimiento normativo, mientras que China puso énfasis en un equilibrio mutuamente beneficioso, lo que pone de manifiesto las diferencias sutiles en las prioridades del comercio agrícola entre ambos países.
Durante la cumbre, China renovó los permisos de importación para cientos de plantas procesadoras de carne vacuna estadounidenses, allanando el camino para la reanudación del comercio de carne vacuna, maíz, soja y otros productos agrícolas. Scott Metzger, presidente de la Asociación de la Soja de EE.UU., señaló: "La asociación valora el diálogo continuo entre Estados Unidos y China, y espera que en este año de mercado se logren compras adicionales de soja, así como el cumplimiento de los compromisos de adquisiciones futuras". No obstante, Faith Panham, economista de la Federación de la Oficina Agrícola de EE.UU., indicó en un informe de análisis que, aunque ambos países siguen siendo socios comerciales clave, las tensiones comerciales en 2025 han reducido significativamente el volumen del comercio agrícola bilateral, afectando los flujos en ambas direcciones. Además, se discutió la necesidad de mantener abierto el Estrecho de Ormuz para respaldar el comercio energético, y China expresó su clara oposición a la militarización de esa vía marítima.


