El 2 de junio de 1997, un jurado federal declaró a Timothy McVeigh culpable de asesinato por el atentado de 1995 contra el edificio federal en Oklahoma City. La explosión causó 168 muertes, incluyendo 19 niños, y se convirtió en uno de los ataques terroristas internos más graves de la historia de Estados Unidos. McVeigh fue hallado culpable de detonar un camión cargado de explosivos frente al Edificio Federal Alfred P. Murrah, un acto motivado por una ideología ultraderechista y la influencia de la novela Los diarios de Turner.
Tras las deliberaciones, el jurado emitió un veredicto unánime de culpabilidad y McVeigh fue condenado a muerte. Fue ejecutado mediante inyección letal federal el 11 de junio de 2001, convirtiéndose en el primer reo ejecutado por el gobierno federal desde 1963. Este caso impulsó importantes reformas en la lucha antiterrorista y en el sistema de seguridad federal, incluyendo el refuerzo de la seguridad en edificios gubernamentales y la mejora de los mecanismos de intercambio de inteligencia.

