En la mañana de este lunes, hora de Nueva York, una estatua inflable de 40 pies (unos 12 metros) de Elon Musk fue instalada en Times Square, Manhattan, captando la atención de turistas y transeúntes. La protesta, organizada por el grupo activista SAIN, busca exponer los graves problemas de seguridad del chatbot de inteligencia artificial Grok, propiedad de Musk. Alrededor de la estatua se colocaron varias pancartas negras que acusan a “Grok de generar contenido pornográfico infantil con IA” y a “SpaceX de poseer Grok”, señalando que la herramienta fue utilizada a principios de este año para crear imágenes sexualizadas de menores a gran escala.
Según un representante de SAIN que prefirió mantener el anonimato y habló con la revista Wired, el principal objetivo de la acción es el control casi absoluto que Musk tiene sobre la empresa. Aunque el público puede comprar acciones de X Corp (antes Twitter), Musk conserva la mayoría de los derechos de voto, lo que le permite decidir casi unilateralmente los asuntos clave de la compañía. El representante afirmó que esta estructura de poder representa una “amenaza real” para los inversores y los bancos que suscriben la OPI, pero las instituciones no le han dado la suficiente importancia. “Cuando desde los bancos colocadores hasta la bolsa de valores, y los accionistas que compran las acciones, están normalizando una empresa que posee una plataforma tóxica como Grok, toda la industria enfrenta un grave problema.”

